De compras por Londres
Publicado por: londonizer el 28 Mayo, 2008
La imagen de Londres es clara, el Big Ben, los autobuses rojos de dos plantas a juego con las cabinas telefónicas, los taxis negros, las fuentes de Trafalgar, la vida del Soho, los músicales del West End, el London Eye, La basílica de San Pablo, la abadía de Westminster, el TATE Modern, La National Gallery, el British Museum, el Eros y las pantallas luminosas de Picadilly Circus… ¿Pero hay algo más cuando te has cansado de turistear?
Por supuesto que sí. Londres no se acaba…
Si estas cansado de andar siempre te puedes tumbar en uno de los muchos jardines y parques que recorren la ciudad: Kensington Gardens, Hyde Park, Green Park, St James Park… no te olvides la manta y la cesta para el picnic o te morirás de envidia al ver como los londinenes empiezan a sacar botellas de vino y champán, copas de cristal, uvas, fresas… y se entretienen con una buena charla o con un buen libro. Siempre que el tiempo lo permita claro.
La lista es inacabable, y si lo que quieres es aligerar la cartera o sacarle un poco de brillo a la tarjeta de crédito no te van a faltar oportunidades. Desde los mercadillos de ropas y los de fin de semana, hasta los más turísticos de Camden Town o Portobello Road, pasando por las arcadas en los alrededores de Picadilly, las céntricas calles de Regent Street y Oxford Street cargatidas de tiendas de ropa, las soprendentes tiendas del Soho donde no sabes que te puedes encontrar (como tiendas de libros mezcladas con sexshops), las tiendas de electrónica de Charing Cross Road, las tiendas de música de Denmark Street, las antiguas tiendas llenas de vinilos de Brick Lane, el mercado para turistas de Covent Garden, las calles de diseño de Carnaby Street y Seven Dials, los mercados de comida de Borough Market o London Fields, las galerías de arte de Shoreditch…
¿Quieres más? ¿Te parece poco?… Siempre podrás perderte por las calles… pues seguro que encuentras alguna joya en la que nadie, salvo los locales, habían reparado. Londres, repito, no se acaba. Nunca.
Fotos | Ignacio Izquierdo

























